Umandi

Ikastola

Umandi ikastola se creó en 1974. En aquellos años había muy pocas opciones para escolarizar en euskara y fue entonces cuando un grupo de vitorianas y vitorianos puso en marcha este proyecto. Entre ellos había madres y padres y algunas entidades a modo de patrocinador.

A la ikastola se le llamó “Umandi”, sobrenombre del conocido vascófilo alavés Andoni Karmelo Urrestarazu. 

El objetivo era doble. Por un lado, escolarizar los niños y niñas en euskara, y por otro escolarizarlos en el marco de una pedagogía progresista. Los dos aspectos estaban íntimamente ligados.

Al principio, después de estar en una aula de precarias condiciones, se alquiló una casa de la calle José Lejarreta. En 1976-77 contábamos con dos aulas, con niños y niñas de 2 y 3 años, y el año siguiente pasamos a ser cuatro aulas con cuatro profesores y profesoras, con alumnos de 2, 3 y 4 años. En ese curso se incorporó a la plantilla la asistente social, ayudando en muchos tipos de tareas.

Los comienzos fueron duros: recursos escasos, financiación nula y dificultades por doquier. La ilusión era enorme y gracias a las aportaciones de los padres-madres y de las entidades salimos adelante. Es de señalar que los profesores y profesoras que en aquel entonces estábamos hacíamos de todo: como monitores en los autobuses, dábamos clases de euskara a los padres y madres, gestionábamos los recursos, …


De entre las muchas cosas curiosas de aquellos años está que los recreos los hacíamos en la huerta (baratza) que había en la trasera de la casa de José Lejarreta y así la llamábamos. Cuando cambiamos de edificio y vinimos al actual, continuamos refiriéndonos al patio como “la baratza”, para extrañeza de los profesores y profesoras que por aquí pasaban.

Para la gestión de la ikastola existía una comisión (la Junta) formada por padres y madres, profesorado y representantes de las entidades antes citadas. Ahí se trataba todo: la situación económica, sueldos del profesorado y condiciones laborales, recursos necesarios para la ikastola, proyectos de mejora, temas pedagógicos, futuro y orientación de la ikastola, etc. Muchas veces hubo desacuerdos, situaciones más o menos tensas y largas discusiones, pero siempre el final se llegaba a algún acuerdo y, así, poquito a poco, se fue consolidando el proyecto Umandi ikastola.

La matrícula se fue ampliando y se llegó a no tener suficiente sitio para admitir toda la demanda y se alquiló otra casa en la Avenida de Estíbaliz y otra más en José Lejarreta. Aún así las condiciones no era buenas: las aulas y patios muy pequeños, no contábamos con espacios para otras actividades,…

A todo lo anterior hay que añadir que la ikastola no tenía licencia para impartir de forma oficial la Educación Básica. Para paliar esto, se llegó a un acuerdo con la ikastola de Llodio de forma que todas las cartillas de escolaridad y actas oficiales se firmaban y sellaban como si los alumnos fueran de esa ikastola.

Nuestra ikastola, desde un principio, nació con voluntad de ser pública, a pesar de que en aquellos años era una cosa impensable. Así las cosas, nos pusimos en contacto con responsables del Departamento de Educación y, tras muchas dificultades, conseguimos un edificio en Lakua-Arriaga, concretamente el que ahora es Padre Orbiso. Pero no acabaron ahí nuestras dificultades, pues al poco se abrió en ese mismo centro una escuela pública y los dos centros compatimos edificio por un tiempo. En el reparto nos tocó el sótano. Tras nuevas negociaciones, conseguimos que se nos adjudicara el actual centro. Todo esto sucedió entre los años 1980 y 1982 .


De entre lo reseñable de aquellos tiempos hay dos cosas difíciles de olvidar. Una de ellas es la participación e implicación de los padres y madres incluso en los momentos más difíciles y la otra la dedicación y voluntariado demostrado por el profesorado: dificultades para cobrar el sueldo, horario interminable,… La junta de padres y madres era la que contrataba a los profesores y profesoras y esto produjo en más de un caso situaciones bastante tensas.

En 1994 la ikastola pasó, junto con muchas otras, a ser pública. En aquel año, tiempos de EGB, teníamos alumnos de entre 3 y 14 años , pero luego, con la implantación de la LOGSE, Umandi se quedó como centro de Educación Infantil y Primaria y esto redujo la edad tope a los 12 años. Desde entonces nuestro centro de referencia para cursar la Ed. Secundaria es Koldo Mitxelena.
Con el trascurrir de los años la ikastola ha ido creciendo tanto en matrícula como en espacio. Desde sus inicios ha habido dos ampliaciones del edificio principal y se construyó el frontón.
Para tener una idea del crecimiento basta citar que en 1977 éramos 4 profesores y profesoras con 70 alumnos. Hace 3 cursos abrimos el aula de 2 años y en la actualidad existe la tercera línea en todos los cursos, con una matrícula total de 598 alumnos-as y unos 50 profesores-as y personal no docente.

En esta larga andadura ha habido mucha gente implicada. Tanta que el citar todas sería interminable. Gracias a todos y todas las que dieron el empujón inicial al proyecto Umandi ikastola: padres, madres, entidades implicadas, alumnas, alumnos, profesoras y profesores. Gracias también a todos y todas quienes, todavía hoy, hacéis posible la realidad cotidiana y mantenéis vivo el proyecto.

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